viernes, 7 de septiembre de 2012


QUE NO LE METAN CUENTO NI LA MANO.


Autores:

Claudia Raquejo
Leidy Giraldo
Alexander Moreno
Alberto Vásquez




Érase una vez un grupo de estudiantes de maestría que acompañaron a otro grupo de comunicación social que deseaban realizar un flasmob en la calle Junín de la ciudad  de Medellín,  acerca del maltrato a la mujer.


Todos los participantes tenían gran expectativa acerca de lo que ocurriría, la reacción de los transeúntes, de los niños invitados, la ubicación de los  30 estudiantes con cámaras fotográficas y de vídeo.

¿Y que nos encontramos? .... Todos aquellos personajes que no pueden faltar en nuestra cultura Paisa, los que

nombraremos como personajes llamativos.




El hombrecillo de traje rojo que cada día va a la calle Junín desde que era niño...



Y ésta hermosa pareja con sombreros encintados y chupa de boda 





Aquel hombre que por cosas del destino, tiene como su hogar la calle y su sustento lo busca en lugares algo inusuales




Aquel joven cual pensador, que viaja a mundos insospechados mientras todo continua transcurriendo a su paso sin que el note nada.



 Que no falte el rebusque.... Papita, chicle, chicleee, La Gafa, la Gafa.




Y que no falten los turistas... 





Encontramos personas que miran, se asombran y  callan....





Otras hablan en voz alta y comentaron: “Eso es lo que le hacen los maridos”





“Ay papito mira lo que le pasó a esa muchacha”






“ Ese aporrión es maquillaje”




Otras que simplemente dicen esto no me importa y continúan con su marcha....



Aquellas que con una mirada disimulada, observan y piensan 
“ …. Ésta mujer tuvo un accidente” 




Aquel vendedor de periódico que quizás piensa aquí está la noticia de primera plana para el domingo “Extra, extra..... Mujeres atacadas brutalmente por sus maridos deambulan en el centro de Medellín” 




Sin embargo dentro de todas las historias recopiladas de experiencia, nos encontramos una joven mujer trabajadora que lucha por sacar adelante su familia ante un esposo que resuelve los conflictos pegando patadas, por eso lo llamamos el caso del futbolista.




Y.....
¿Qué podríamos decir de aquellos pequeños
 que se encontraban en el lugar o que pasan por ahí?




¿Será que nos es indiferente lo que pasa?
O será que si preguntamos al agredido, ¿pensará que somos unos metidos? 
¿Será que ver la acción en la calle provocaría una reacción diferente?




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